martes, 26 de mayo de 2015

NO PERDAMOS LA CONFIANZA EN DIOS

Cuando empezamos a caminar en los caminos del Señor la Biblia nos dice en Juan 14:6 "Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí". Entonces entendemos que como hijos de Dios tenemos una línea que nuestro Señor Jesucristo ha trazado para nosotros y en este caminar para llegar a la meta pasaremos muchas situaciones y si no estamos bien equipados con su Palabra y el Espíritu Santo de Dios, la pasaremos mal. El Espíritu Santo nos trae paz porque caminamos con las promesa de nuestro Padre Celestial y eso nos lleva con un sentido y rumbo definido. Cuando vivimos bajo una promesa es que vivimos el compromiso de Dios de cumplir su propósito en nosotros, es que no vamos a la deriva sino que vamos hacia un propósito maravilloso y siempre habrán problemas pero si vivimos bajo sus promesas seguiremos caminando hasta la meta final y no nos quedaremos estancados. El enemigo siempre nos aparecerá en el camino acusándonos por las cosas que a veces tenemos del viejo hombre o que Dios no cumplirá sus promesas y quiere hacer que nosotros nos rindamos y dejemos el camino de la promesa que Dios marcó, pero debemos de entender que nuestra vida está sellada con el Espíritu Santo de Dios y que todo lo que Dios haya prometido lo va a cumplir, por eso aprendamos a vivir bajo las promesas porque es vivir bajo el designio de Dios, pero también es saber que él está comprometiendo su poder. Dios quiere que nosotros reconozcamos que aunque estemos en desierto hay promesas que tendrán que cumplirse, pero es importante saber a quien vamos a escuchar , a quien vamos a poner atención. En este tránsito del desierto escucharemos muchas veces palabras negativas que no vienen de Dios, pero la Palabra de Dios quiere decirnos que nos aferremos a sus promesas porque Dios quiere cumplirlas en el Si y en el Amén. Estamos bajo promesas y eso es inquebrantable, se cumplirá, pero cuando se cumpla debemos de estar allí. El Señor quiere que sigamos adelante, que sigamos sirviendo y esforzándonos. NO PERDAMOS LA CONFIANZA EN DIOS, ALELUYA. La Palabra de Dios nos dice en Hebreos 10,35 " Así que no pierdan la confianza, porque ésta será grandemente recompensada. Ustedes necesitan perseverar para que, después de haber cumplido la voluntad de Dios, reciban lo que él ha prometido"