miércoles, 16 de septiembre de 2015

PACIENTEMENTE ESPERA EN JEHOVA.


Corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante. Recordemos que Dios tiene un propósito para nuestras vidas. Correr la carrera significa reconocer que el propósito de Dios para nuestra vida es lo que importa, y el hacerlo nuestra prioridad número uno es descubrir y completar ese propósito. Si bien es cierto nuestros caminos no son los caminos de Dios; ni nuestros métodos, los métodos de Dios. Muchas veces la GLORIA de Dios se revela después de condiciones aparentemente de derrota y desesperanza, por eso debemos mirar con los ojos de la fe. Es importante que veamos a través de la paciencia que como hijos de Dios tenemos la capacidad de absorber problemas y tensiones sin quejarnos, y no vernos afectados por los obstáculos, los retrasos o los fracasos.
La paciencia es esencial para el equilibrio y la justicia. La paciencia es una de las virtudes que actualmente está en baja. pues generalmente nuestro ritmo de vida frenético de consumo inmediato, ha hecho que el valor de este concepto haya quedado atrás. .La Biblia nos enseña que debemos confiar en Dios y mantener la esperanza mientras esperamos. Dios es bueno Él nunca nos dejará ni nos abandonará. Dios está obrando en nuestra vida cada día, aunque no lo veamos o sintamos. La Biblia nos ofrece el consuelo y la esperanza cuando pasamos por tiempos difíciles, pero la mayoría de nosotros somos impacientes en cuanto a las cosas que no vemos que se solucionan. Muchas veces oramos por una situación, dificultad, o problema, pero si no recibimos la respuesta que esperamos de inmediato, entonces pensamos que Dios no nos responde o cuando las cosas no suceden instantáneamente pensamos que Él no nos escucha, y a consecuencia dejamos de orar, en otras palabras le permitimos al enemigo que debilite nuestra fe y que nos derrote. El problema está en que nuestra impaciencia en casi toda ocasión nos conduce a tomar determinaciones o formar opiniones que no edifican sino que suelen conducirnos a problemas y dificultades. Por eso debemos de permanecer en Cristo, firmes y seguir buscando su dirección. En el momento en que comencemos a sembrar semillas de paciencia en el terreno, solo vamos a necesitar tiempo para que empiecen a germinar. Decidamos hoy que no vamos a permitir que ese período de espera nos desanime y estemos firmes hasta que la Palabra de Dios se manifieste en nuestra vida y pongamos la paciencia en práctica y pongamos atención a las palabras que confesamos, entonces, recibiremos la cosecha de la paciencia.
Dios en su infinita misericordia nos ha entregado la promesa de una vida bendecida, nos ha entregado la promesa de una vida llena de paz y gozo, nos ha entregado la promesa de la vida eterna. Pero para poder ser recibidores de estas preciosas y grandísimas promesas, tenemos que aprender a ser pacientes.
La Biblia nos dice en Salmos 40:1
"Pacientemente esperé a Jehová, Y se inclinó a mí, y oyó mi clamor"
Hebreos 10:36
“Porque os es necesaria la paciencia, para que habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa”.